SUMARIO | El MIL, GAC, Mayo 37: documentos publicos | 1973


jeudi 7 juin 2007

Los resistentes anarquistas en Cataluña : la leyenda del “Quico” Sabaté

CIA N°1

Hay ocasiones en la historia en que la realidad supera la leyenda. Tal es el caso de la heroica lucha de los grupos de resistentes que efectuaron sus incursiones en Cataluña después de la guerra, especialmente en el periodo 1945-1965, no hace ni diez años.

Es una historia demasiado poco conocida pero que debería [ser] tenida más en cuenta para poder comprender el actual momento de la lucha revolucionaria el endurecimiento y violencia creciente de la misma tanto a nivel de la lucha de masas como la reciente aparición en el seno del movimiento obrero de grupos autónomos de combate dedicados, a ejemplo de los resistentes de la posguerra, a llevar a cabo acciones armadas (especialmente la expropiación o atracos de bancos) para el reforzamiento de la causa.

La mayoría de los guerrilleros anarco-sindicalistas que actuaron sobre Cataluña en el periodo 1945-1965 están hoy muertos o en prisión :

 Los hermanos Sabaté, de que vamos a hablar con más detalle.

 José Luis Facerías, antiguo mozo de café del barrio chino, conocido por el nombre de “apolo de la FAI”.

 Ramon Capdevila, apodado “Caraquemada”, antiguo boxeador, que fue probablemente el más duro de todos, procedente de la zona de Sallent-Balsarey [sic] (una de las primeras zonas en que se proclamó en España el Comunismo Libertario antes de la guerra, donde se hizo famoso después de la guerra el lema guerrillero “A la mina o a la montaña” y donde aún hoy las luchas mineras presentan un carácter especialmente violento) ; que fue uno de los que más tiempo vivió (hasta 1963).

 Jaime Pares, apodado “el Abisinio”, antiguo obrero de fábrica.

 José López Penedo.

 Julio Rodríguez, apodado “el Cubano”.

 Paco Martínez.

 Santiago Amir Gruana, apodado “el Sheriff”.

 Pedro Adrover Font, apodado “el Yago”.

 José Pérez Pedrero, muy joven y siempre muerto de hambre, apodado “Tragapanes”.

 Víctor Espallargas, al que sus principios pacifistas solo le permitían atacar bancos a condición de no estar armado.

 Y todos los demás cuyos nombres solo existen en los ficheros de la policía y en la memoria de cada familia y de ciertos militantes anarquistas.

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