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lundi 15 septembre 2008

Carta sobre el uso de la violencia*

Jean Barrot* [traducido de "Letter on the use of violence"]

2 de Mayo de 1973

Queridos camaradas,

El enfoque “marxista” habitual es por supuesto no-revolucionario (quiero decir pseudo-marxista). La gran mayoría de la gente de extrema izquierda declara su total apoyo a la necesidad de la acción armada y de la guerra civil en el futuro. Para ellos, es un mero principio.

Uno no sólo ha de decir : Si quieres la paz prepárate para la revolución, sino también Si quieres la revolución, prepárate para la guerra, es decir, la guerra civil.

Es tan fácil caer en el delirio que uno nunca puede ser demasiado cuidadoso cuando trata este asunto. Por otro lado, la actitud de muchos grupos políticos que rechazan tomar en serio el problema debe ser denunciada como conservadora.

Siento que muchos de los supuestos revolucionarios del momento se refieren a la violencia desde un punto de vista puramente político, en el sentido en el que Marx atacó la política como tal : por ejemplo en su artículo de 1844 sobre el rey de Prusia y la reforma social. El propósito de la política es cambiar el sistema de gobierno, no la base misma de la sociedad ; cambiar la forma con la que se administra el sistema, no el sistema mismo. Si examinamos a los grupos izquierdistas, sean trotskistas, maoístas o incluso anarquistas, vemos que su representación de una sociedad futura no es muy diferente de la que ahora vivimos. ¿Quién propone realmente el programa comunista ? ¿Quién entre ellos habla realmente de la abolición de la producción de mercancías, de la abolición de la economía política y de la economía como campos separados ? Lo que desean es un capitalismo controlado democráticamente, donde los trabajadores serían aparentemente los nuevos amos... mediante sus representantes, por supuesto. Casi nadie en los grupos revolucionarios entiende la revolución como la aparición de nuevas relaciones, para las cuales ya existe la base material. Aquellos que apoyan oficialmente tales puntos de vista generalmente los interpretan en el sentido de que tal cambio es posible ahora y debe comenzar ahora. Esto es por supuesto un rechazo total de la revolución, tal como lo encontramos en la contra-cultura y en otras partes.

Todo esto puede sonar un poco confuso, pero es importante darse cuenta de que el uso de la violencia -en la revolución y también antes- depende del programa social de la revolución. Básicamente, el contenido del movimiento es igual al que ya era, pero la forma en que será realizado será diferente. En tiempos de Marx, el proletariado todavía tenía que desarrollar las fuerzas productivas ; hoy en día solamente tendrá que cambiarlas, comunizarlas, por así decirlo. En tiempos de Marx, como en 1920, aún había una fracción importante de población pequeño-burguesa, incluso en países como Alemania. El partido podía aparecer solamente como cuerpo separado, como una organización formal. Su tarea era primero derrotar al estado y su ejército, y sólo después comenzar a transformar la sociedad. Ahora la comunización de la sociedad puede empezar de una vez y es de hecho parte de la acción puramente militar. Podemos y debemos hacer a la burguesía y al estado, es decir, los órganos de la economía capitalista mercantil, completamente inútiles, destruyendo esa economía y reemplazándola por el comunismo. Desde nuestro propio punto de vista, la lucha militar ahora incluye armas sociales que no existían hace 50 años -o que existían de manera mucho más pequeña. Por otra parte, desde el punto de vista del capital, el estado se ha convertido en mucho más eficiente de lo que era. Seguramente conoceis Guerra sin fin de M. Klare (Vintage Books, 1972). Aunque trata sobre todo de guerras en áreas subdesarrolladas, proporciona información útil sobre la estrategia de los grandes estados capitalistas que se preparan para la guerra civil en el mundo desarrollado (por supuesto éste incluye a la URSS y China : la forma en que China reaccionó ante la insurrección de Ceilán fue típica). El estado sabe lo que los izquierdistas ignoran, esto es, que la comunización es posible y que es un peligro real para su existencia. Intentará aislar a los elementos revolucionarios con la ayuda de las organizaciones oficiales (sindicatos, partidos laboristas, socialistas, comunistas e, incluso, muchos de los grupos izquierdistas). Su estrategia consistirá probablemente en separar unas áreas revolucionarias de otras. Su táctica final incluirá la destrucción sistemática en estas áreas, para evitar que se desarrollen hacia el comunismo destruyendo sus condiciones materiales : industria, energía, transporte, etc. No dudará en aniquilar estas áreas si es necesario, usando los mismos métodos que utilizó en la Segunda Guerra Mundial (que fue imperialista en todos los lados, igual que la Primera). Antes de alcanzar esa etapa, intentará aplastar al movimiento revolucionario usando tropas de élite. Si consideramos el problema desde un punto de vista simplemente material, la superioridad del capital es remarcable : nuestra única esperanza estriba en una subversión tan general y a la vez tan coherente que nos enfrentemos al estado por todas partes.

Creo que uno no puede hacer sólo observaciones generales como éstas. Hay cosas que hacer ahora mismo. Si miramos a los Tupamaros o a la Baader, parece que escogieron la lucha militar para dar una especie de impulso a la sociedad, y también porque no podían estar más tiempo parados utilizando los métodos tradicionales. Esta segunda razón no es un "error" : simplemente no podían soportarlo. Estaban hartos y disgustados de este mundo. No les repruebo por este elemento "irracional". Pero uno debe admitir que una actitud como ésta está cercana a la locura. No tengo nada contra la locura : lo que llamamos un "loco" es solamente un individuo producido por nuestra sociedad que está inadaptado a ella. Esta sociedad también se libra de elementos subversivos convirtiéndolos en locos.

Pero también empezaron la lucha armada para que el proletariado se pusiera en movimiento. Esperaban despertarlo. Ésta era una pura ilusión, típica de la política. La mente política siempre intenta actuar primero sobre los otros, organizarlos o forzarlos a hacer algo, mientras que ella se mantiene fuera del movimiento social. Nuestra tarea es política sólo en cuanto que se ocupa de la destrucción del poder político. La principal tarea de los comunistas no es reclutar a otros. Se organizan junto a otros a la vez que emprenden tareas que derivan de sus propias necesidades -personales y sociales, inmediatas y teóricas.

Esto se expresa de una forma muy torpe, desgraciadamente. Lo que quisiera subrayar es que nuestro objetivo principal no puede ser actuar sobre la conciencia de la gente para cambiarla. Existe una ilusión en la propaganda, tanto si es hecha por textos o por hechos. No “convencemos" a nadie. Sólo podemos expresar qué se está moviendo. No podemos crear un movimiento en la sociedad. Sólo podemos actuar dentro de un movimiento al que nosotros mismos pertenezcamos.

En lo que se refiere a la cuestión militar, es válido el mismo principio. Es obvio que es necesario explicar el programa militar de la revolución por medio de textos, de folletos, etc. En la práctica hay muchas cosas que hacer. Pero siempre deben tener como objetivo algo que ya esté bajo ataque de una forma u otra, o que así sea percibido, o donde haya una contradicción activa, por pequeña que sea. Daré un ejemplo. Si alguna persona ha sido particularmente viciosa contra los trabajadores (un capitalista, un alto funcionario), no se sigue necesariamente que deba ser atacado personalmente, como si fuera un símbolo. Puede ser útil o peligroso, según el contexto. Sería infantil asumir que el proletariado se dará cuenta del significado del acto y consiguientemente cambiará su mente y actitud. Esto sólo será así si el proletariado ya está realizando alguna clase de acción violenta. Si no, un ataque así sólo fortalecerá al estado.

Por otra parte, si una minoría organiza una acción contra el ejército, contra un aspecto decisivo de su función y de su futuro papel contrarrevolucionario, esto puede tener un impacto, aunque ninguna fuerza social parece trabajar por el momento contra el ejército en nuestros países. Una actividad de este tipo ayudará a mostrar -incluso a unas pocas personas- que los revolucionarios ya están "en guerra" contra el ejército. La condición para esto es nuestra habilidad para explicar el significado de nuestros actos, lo que requiere por lo menos una cierta capacidad para la expresión. Por el momento somos muy débiles -vosotros y nosotros. La izquierda oficial y la extrema izquierda tienen un monopolio de la expresión (ved abajo). Esto puede ser difícil de explicar, y me doy cuenta de que lo que estoy escribiendo es muy abstracto. Intentaré dar mi punto de vista desde una perspectiva diferente.

Una de las fortalezas del capital es que la gente -incluso el proletariado- simplemente no se imagina lo lejos que llegará el estado en la guerra civil. Les sorprenderán muchos acontecimientos futuros. Es muy útil apuntar ahora los aspectos importantes de la futura guerra civil. Muy probablemente entraremos en contacto con elementos radicales (e incluso "liberales") dentro del mismo ejército. En un primer momento tales acciones parecen que están totalmente fuera del estado actual del movimiento social. Pero ésto no es así : hay muchos trabajadores radicales que ya piensan en la cuestión militar.

No creo que la Angry Brigade, la Baader, y otros estuvieran “equivocados”. (Fueron víctimas de una especie de delirio, donde la lógica interna de la violencia y el aislamiento social alimentaban la violencia y el aislamiento social). He expresado solamente opiniones parciales. Sin embargo, no se puede hacer nada bueno si no conectamos nuestra actividad ahora con lo que podemos saber ya sobre la revolución en el futuro. Rechazo la auto-destrucción. La complacencia en este asunto es irresponsable y criminal.

Debeis haber oído sobre la agitación que hubo en Francia sobre la cuestión del reclutamiento en los institutos y las universidades. Podeis imaginar la ideología de los grupos trotskistas y maoístas (el Partido Comunista es por supuesto nacionalista, pues lo ha sido desde 1934). ¡Hace algunos días leí un texto maoísta que pedía el control popular sobre el ejército ! Los izquierdistas rechazan decir : abajo el servicio militar, puesto que creen que el ejército existente es al menos un poco más democrático y popular que un ejército de voluntarios. Los más radicales llegaron a decir : abajo el ejército. Pero nadie dijo una palabra sobre la guerra civil. Los detalles son incluso peores. Esta es la razón por la cual hicimos una octavilla que es altamente dogmática : por lo menos plantea el principio de que la cuestión militar es una parte necesaria de la revolución. Pero es asombroso ver que incluso revolucionarios genuínos adoptan una actitud tan ingenua en estos asuntos.

Por favor considerad esta carta solamente como una carta, y no como un "texto" hablando con propiedad.

Fraternalmente,

Jean Barrot

* [traducido de "Letter on the use of violence"]


Carta sobre el uso de la violencia*