SUMARIO | El MIL, GAC, Mayo 37: documentos publicos | 1973


lundi 25 juin 2007

Vamos hacia un nuevo 29

Notas EDICIONES MAYO 37

La contradicción fundamental del capitalismo y los múltiples procesos de conflicto e irracionalidad en los que se ramifica, se traducen y se traducirían, mientras esta sociedad perdure, en CRISIS diversas, en rupturas del funcionamiento regular del sistema. Estas crisis pueden abrir paso a períodos revolucionarios si las masas trabajadoras son lo suficientemente combativas para poner en peligro el sistema capitalista y lo suficientemente conscientes para poderlo [sic] derivarlo y edificar sobre sus ruinas una nueva sociedad. El funcionamiento del capitalismo garantiza pues que siempre habrá “ocasiones revolucionarias”, pero lo que no nos garantiza es el resultado, que sólo depende del grado de conciencia y de autonomía de las masas.

Socialisme ou Barbarie, 1964

Hablar de las crisis del sistema capitalista es hablar de la posibilidad de la revolución. Acaso no se den siempre “ocasiones revolucionarias”, como afirmaron en su día “Socialisme ou Barbarie”. Pero lo cierto es que, sin necesidad de caer en posiciones catastrofistas –la revolución es inevitable, viene sola, es fruto del propio sistema capitalista y de sus contradicciones- ni en posiciones voluntaristas –la revolución es una simple cuestión de capacidad de lucha del proletariado, de su nivel de conciencia, de la actividad organizada de su vanguardia-, existen indudablemente unas condiciones objetivas y unas condiciones subjetivas en el desarrollo del proceso revolucionario.

Las condiciones objetivas concernientes a la dinámica del capitalismo han evolucionado ; en realidad, el capitalismo no ha dejado de evolucionar a todo lo largo de su historia. Por una parte, existen nuevos mecanismos y estrategias para hacer frente a las crisis y tratar de eliminarlas o, por lo menos, controlarlas, aunque sea a costa de un proceso de inflación galopante al que no se ve salida. Pero, por otra parte, ello no hace más que aplazar los problemas de fondo y las contradicciones internas del sistema, aumentando su volumen a tal extremo que su estallido no puede ser ya una simple recesión cíclica de alcance básicamente local, sino un verdadero crack internacional, una gran crisis. En este sentido, pese a las diferencias concretas de la situación del capitalismo actual y de sus nuevos mecanismos en proceso de desgaste a que ha ido recurriendo hasta ahora, no podemos por menos que preguntarnos : VAMOS HACIA UN NUEVO 29 ?

Repetidas veces, el movimiento obrero ha tratado de emprender un estudio de la economía en España para adecuar al mismo su estrategia de lucha y de su alternativa revolucionaria. Estos estudios suelen quedar encerrados en las peculiaridades de las estructuras políticas y económicas del franquismo, en una denuncia de la represión institucionalizada, de los sectores retardatarios y del freno a la integración al Mercado Común que todo este retraso provoca. Esto no es el simple fruto de la casualidad, ni simple reflejo de un anti-fascismo facilón cuyas tesis son compartidas en lo esencial por la burguesía.

Es cierto que, limitándonos a la cuestión económica y dejando de lado las cuestiones más anecdóticas y superficiales, existen unas trabas al crecimiento propias del pasado y evolución del capitalismo en España, de unas estructuras muy poco flexibles y anticuadas. Pero ello nos conduce ha [sic] hacer previsiones inexactas y simplistas sobre la evolución del país. Cuando el régimen se encontró con que la entrada en la ONU y la ayuda yanki no eran suficientes para realizar, en los años 50, una acumulación de capital obstaculizada por graves defectos de estructura, el régimen no desapareció sino que pasó a vincularse más y más al capital extranjero creando para el mismo las condiciones favorables e indispensables mediante el Plan de Estabilización de 1959.

Ni dicho Plan ni los Planes de Desarrollo, puestos en marcha a partir de la nueva situación creada, lograron sus objetivos de desarrollo y de estabilidad económica : el resultado fu, por el contrario, el gran marasmo económico de la segunda mitad de los años 60. Los años 70 han sido aún más desastrosos en orden a deteriorar la situación económica en España : la burguesía nacional y su Estado de clase se han mostrado más incapaces que nunca para capear el temporal, y el gran capital internacional ha mostrado claramente que no está dispuesto a pagar por el momento la factura de una economía de tan graves vicios estructurales y menos en un momento tan difícil como el que el Capital está pasando a nivel está pasando a nivel internacional. El Mercado Común europeo impone condiciones especialmente desfavorables a la economía española y es bien seguro que no lo hace por razones políticas ni por solidaridad con las luchas del proletariado español.

La situación económica en España se deteriora, cuanto más débil y más vulnerable frente a las recesiones y crisis internacionales, y más necesita el franquismo de los estados de excepción y el endurecimiento de una política ya de por sí dura : y más se agudizan las contradicciones de un régimen que en vez de ayudar a la burguesía a integrarse al Mercado Común acentúa más y más sus más anacrónicos rasgos. Sin embargo, las experiencias de las pasadas crisis –antes del 59, en 1968-69- nos enseñan que el régimen nu [sic] se hunde por sí solo (mecanicismo) : las restricciones de crédito, el fracaso de los Planes de Desarrollo, el retraimiento de la inversión, las recesiones, inflaciones, estancamientos, devaluaciones, aumento del paro, subida del coste de la vida, etc. no pueden remplazar la acción decidida de los trabajadores en lucha y esto no sólo contra el carácter retardatario de ciertas estructuras del capitalismo español sino contra el sistema del capitalismo en sí.

En definitiva, no se trata de luchar sólo contra el fascismo sino contra el sistema económico, no se trata de enfrentarse a las contradicciones del capitalismo español sino a todo el capitalismo internacional, no se trata de un combate localista sino de una lucha de alcance mundial. En vez de una línea revolucionaria a partir de estudios económicos del franquismo y de las crisis de un capitalismo aislado y como distinto del de los países avanzados, se trata de una línea de revolución internacional y del estudio de la crisis mundial del capitalismo.

El presente estudio apareció bajo la firma de Césped Giné en los números VI y VII de la revista francesa “REVOLUTION INTERNATIONALE” (primera serie), correspondientes a enero-febrero y marzo-abril de 1972. Constituye pues uno de los más recientes estudios serios sobre las cuestión y los datos aquí aportados son lo más próximos posibles al momento actual. En él, la revista “R.I.” aborda tanto el análisis en detalle de la situación –estadísticas, devaluaciones monetarias, crisis del dólar y otras cuestiones concretas- como el ambicioso tema de qué significa la crisis del sistema, de cómo el capitalismo lleva la contradicción, la nanarquía [sic] y la crisis en su propio seno, estableciéndose así una fecunda dialéctica mediante el continuo paso de lo general a lo particular y de lo particular a lo general.

Los seguidores de Marx han confundido bajo el nombre de crisis teorías e interpretaciones varias a propósito del fenómeno : 1) Unos entendieron que la baja tasa de ganancia no era una tendencia sino un hecho en términos absolutos, el apocalipsis, la crisis final ; 2) Otros siguieron la Ley de Bronce sobre los salarios de Lasalle, erróneamente atribuida a Marx, afirmando que los salarios tienden a descender a causa del beneficio, creándose así una situación de subconsumo (menos demanda para la misma oferta), que conduce a la crisis ; 3) En realidad en el II y III volúmenes del Capital, Marx apunta hacia la crisis de sobreproducción (no es la demanda la que disminuye, sino la oferta que aumenta), en tanto que la valorización del capital exige no sólo una reproducción simple del capital invertido sino su reproducción ampliada, demasiado ampliada…

La importancia de la fidelidad a la concepción marxista de la crisis y de su vigencia actual es considerable para la teoría y la práctica revolucionaria. Recogemos pues en anexo amplios extractos de un polémico artículo de R. Victor en “Revolution Internationale” nº7 (de marzo-abril del 72), titulado : “VOLUNTARISMO Y CONFUSIÓN”, escrito “a propósito del abandono no reformista del catastrofismo revolucionario”, como adecuado complemento del estudio de C. Giné y punto de referencia para abrir el debate.

Ediciones MAYO-37

Febrero de 1973


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